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¿Qué pasa? Semanario independiente

año 10, número 486 · Madrid, 21 abril 1973 · 20 páginas

 

¿Dónde está el extremismo de derechas?

Por Pablo Artiles

No hace mucho publiqué én este valiente semanario ¿QUE PASA? un artículo que titulaba «¿Dónde está el extremismo de derechas?»

Es frecuente decir «extremismo de derechas», o tildar a alguien de «elemento de extrema derecha», en contraposición al extremismo de izquierdas, y equiparar extremistas de "extrema derecha» con extremistas de «extrema izquierda».

Y decía que era una ficción engañosa esa equivalencia. Porque los nombres deben corresponder a las realidades. Pues bien, si sopesamos estas realidades, tenemos:

En la balanza de extrema izquierda: asesinatos, secuestros, raptos, atracos a mano armada, insultos a la bandera, destrozos de monumentos patrióticos, desorden permanente en la Universidad huelgas inmotivadas y de tipo subversivo, deseos de destrozar la economía y el quehacer pacífico de España, propaganda abierta o solapada de ideas contrarias al sentir mayoritario del pueblo español, etc., con un muy largo etc., como se desprende de la prensa diaria aunque ésta no recoja sino una mínima parte de los «méritos» que hay que cargar a los extremistas de izquierda.

Frente a este cúmulo de hechos, de hechos gravísimos y atentatorios al bienestar y sosiego de la Patria ¿qué hechos positivos y de fuerza valorativa podemos cargar en la balanza de la mal llamada «extrema derecha»?

Los llamados «extremistas de derecha», ¿han cometido algún asesinato? ¿Han realizado algún secuestro? ¿Han hecho algún rapto a mano armada? ¿Insultan la bandera? ¿Destrozan monumentos patrióticos?

Nada de eso, en absoluto... entonces, ¿cómo es posible equiparar y condenar por igual a unos y a otros?

Si no es así, ¿por qué calificarlos igualmente? ¿Por qué esa indiscriminada manera de tratarlos por parte de cierta prensa que se tiene por sensata e imparcial?

¿Qué cargos podemos amputar a esos «extremistas de derechas»? Helos aquí: Organizar manifestaciones patrióticas..., llevando en alto nuestra bandera, cantar himnos patrióticos..., proclamar en asambleas y reuniones nuestra fe en los principios del Movimiento, romper letreros subversivos y delictivos en la Universidad, gritar ¡viva España! y cantar «cara al Sol»..., como lo hizo el millón de españoles que aclamaron a Franco en la plaza de Oriente. Este millón de españoles, ¿eran de extrema derecha? Nada de extremos. Eran españoles a secas, que no quieren verse de nuevo sometidos a las garras del marxismo, que ya dejó huellas sangrientas en España.

Se me olvidaba: hay un hecho extraordinariamente «criminoso», realizado por «extremistas de derecha»..., como recordé en mi articulo anterior sobre el mismo tema; un hecho que, según opinión del señor Baro en «ABC», justificaba todos los incendios de iglecias y atropellos cometidos por los rojos en la época de la República: Este hecho fue el atrevimiento de destrozar y rasgar unos dibujitos o copias de dibujitos de Picasso que estaban expuestos en una galería de arte de Madrid.

Fue tal la barabúnda que se armó por parte de periódicos «de orden» y escritores «de fama», que parecía haberse cometido un crimen, un asesinato, un secuestro, algo tremendo y más digno de repulsa y condena que los mismos asesinatos de verdad y secuestros ídem realizados por extremistas de otro bando. Porque, a mi juicio, hubo más lamentaciones y lágrimas por esos dibujos o copias de dibujos —por otra parte, nada decentes y muy insultantes— que cuando se ha asesinado a algún policía o se ha raptado a al°ún español...

¿Por qué lógica pueden unos realizar hechos detestables, destructores de la paz y de la convivencia social, y otros no pueden ni siquiera reaccionar tímidamente proclamando su fe y su amor a lo que es patrimonio de la inmensa mayoría del pueblo español"’ ¿Hasta cuándo puede ser eso?

¿Es esa «libertad» lo que se pide para los «extremistas» de izquierda? ¿Y tiene el resto que callar? ¿No ven los «tutores» de esos de verdad extremistas que están fomentando un lógico contrapeso? No parece sino que la insensatez se ha apoderado de muchos que deben pensar más rectamente, no criticando hechos sumamente delictivos en unos y criticando duramente en otros actos que en comparación, son verdaderas inocentadas... Pero ¿hasta cuándo? ¿Hasta que llegue una reacción equivalente? Si no es deseable ¿por qué la provocan?

N. de la D.—En el problema candente que plantea el articulista conviene sobremanera aludir a la táctica diabólica de los extremis mos demoledores de las llamadas izquierdas. Estas, en sus secciones de acción, adoptan, a veces, idearios y aun programas de hónda raigambre tradicional en lo histórico y lo religioso.

Otrosí digo: Ya escrito este articulo, sobrevino la muerte del insigne pintor Pablo Ruiz Picasso, español, millonario y comunista ¡Descanse en la misericorida del Señor!

 
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