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¿Qué pasa? Semanario independiente

año 5, número 214 · Madrid, 3 febrero 1968 · 22 páginas

 

Después de los "Testigos de Arrabal", se presentan "Los testigos de Comín"

La prensa católica extranjera —«Sueddeutsche Zeitung», «Catliolic Standard», «Infonnations Catholiques Internatiunales», «Temoignage Chretien», «La Croix», etc.— vienen constantemente dedicando amplios espacios a explicar y justificar la agitación político-religiosa que desencadenaron y alimentan en nuestro país unos cuantos sacerdotes y laicos que no sabemos si han sido llamados por el Señor, pero desde luego puede afirmarse que han sido muy bien elegidos por la Revolución religiosa en marcha.

Hace poco se vio y falló la causa contra don Alfonso Comin. Los periódicos franceses, ingleses, alemanes, belgas y holandeses, muy bien elegidos también, han levantado columnas de encendida prosa para relatar los particulares del juicio oral y público. Nosotras, para informar a nuestros lectores de ciertos particulares de ese juicio oral, muy significativo por cierto, vamos a reproducir las párrafos más sustanciosos de la información publicada en «Le Monde» (18-1-968).

«El fiscal ha acusado al señor Comín del delito de propaganda ilegal por haber publicado, en enero de 1967, en el semanario francés «Temoignage Chretien», un artículo titulado: «Después del referéndum, la represión». En este artículo el escritor se refería al «espíritu belicoso» de los diálogos del régimen y daba cuenta de la «ola de detenciones» que había seguido al referéndum del 14 de diciembre, concluyendo: «el pueblo español sigue esperando una paz que sea realmente la del día de Navidad, la querida por Juan XXIII y Pablo VI y no la del día del referéndum.»

Así, pues, el joven escritor no ha podido beneficiarse de las declaraciones de las personalidad que querían testimoniar a su favor y entre las cuales figuraban el profesor Ruiz Jiménez, presidente internacional de Pax Romana; M. Georges Montaron, director de «Temoignage Chretien», y el reverendo padre Llanos, escritor y párroco de una iglesia madrileña; remo Giannelli, director de la revista italiana «Política», y Robert de Montvalon, director de «Terre Entière». El acusado tampoco ha podido dar cuenta a los jueces de orden público de las cartas muy calurosas dirigidas a su abogado por monseñor Benavent, monseñor González y monseñor Rubio, obispos de Málaga, Barcelona y Salamanca, respectivamente. En cambio, unas trescientas personas, en su mayor parte, intelectuales, sacerdotes y estudiantes, han seguido el breve proceso.

Don alfonso comín es una de las figuras más brillantes del joven catolicismo español. Ingeniero, padre de familia, abandonó hace quince años una brillante posición social, «porque no se trataba de defender la verdad sentado en un despacho, sino de ocupar un puesto al lado de las humildes y de los oprimidos». El mismo ha explicado a los jueces con toda serenidad los móviles de su acción, diciendo: «He crecido en la posguerra civil española, en medio de un país de vencedores y vencidos. Quiero que mis hijos vivan en una España justa y unida. finalmente, lucho para que lo que ustedes juzgan en este momento como un delito de propaganda ilegal sea considerado como un derecho de libre expresión.»

En una carta publicada por la prensa de Barcelona, el reverendo padre Casiano Just, abad de Montserrat, refiriéndose al «asunto comín» escribe: «Querer reducir al silencio a los cristianos tratándoles de comunistas, cuando su conciencia les lleva no sólo a pensar, sino también a comportarse según las exigencias del Evangelio, cae hoy en un tópico».

 
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